Comprende tus patrones. Construye claridad.
Bienvenido/a
¡Hola! Soy Francisco Gómez. Trabajo desde el modelo conductual-contextual basado en procesos, explorando y analizando los patrones verbales e históricos que sostienen tu comportamiento y toda tu experiencia. Esto me permite trabajar con lo que sientes, piensas, haces, y con las narrativas que le dan sentido a tu sufrimiento y dirigen tu vida —la perspectiva desde la cual te ves a ti mismo/a y a los demás— de forma completamente adaptada a tu historia.
En consulta ofrezco un lugar respetuoso y seguro, donde puedes mostrarte tal como eres. Desde ahí se crea espacio para alternativas más viables y habitables a esos patrones que hoy te mantienen en sufrimiento o atrapado/a.
Qué suelo atender
Trauma complejo, heridas relacionales y trauma del desarrollo vinculados con negligencia, abandono, rechazo, humillación, abuso, violencia.
Desregulación y sobrecontrol emocional, reactividad, impulsividad, desbordamiento, inflexibilidad, poca claridad y expresión emocional, rigidez de pensamiento.
Dependencia emocional, problemas de apego, dificultades en las relaciones.
Trastornos de personalidad, TLP (borderline), inestabilidad, conflictos de identidad, patrones de relaciones disfuncionales, disociación, narrativas y deconstrucción del self.
Depresión, desesperanza, desconexión de la vida, vacío existencial y pérdida de sentido.
Muerte de seres queridos, pérdidas simbólicas, rupturas, cambios de contexto o país. Procesar pérdidas significativas sin prisa y con respeto.
Desgaste laboral, pérdida de motivación profesional, desbalance entre otras áreas de la vida y el trabajo.
Transiciones de vida, conflictos con valores personales, autenticidad, fingir o enmascaramiento.
Dificultades derivadas de vivir en un mundo que no está hecho para la diferencia ni el permiso de ser.
Mi consulta
A mi consulta suelen llegar personas que han pasado por otros procesos, modelos o terapeutas y sienten que algo faltó o no fue suficiente para sostener su experiencia — especialmente cuando se trata de vivencias crónicas o históricas de trauma complejo que siguen generando sufrimiento, uno muy particular vinculado con cómo te percibes a ti mismo/a, los/as demás y el mundo.
Me refiero a un tipo de sufrimiento que es como los ríos subterráneos: siempre está ahí. En la superficie puede haber desastre, caos, estabilidad o calma, pero el río corre debajo. Como una música de fondo que acompaña la vida — a veces se escucha más, otras menos, otras casi nada. Pero está.
Sin importar el motivo de consulta — general o específico, crónico o agudo — algo que siempre estará presente en mi trabajo contigo es un respeto absoluto por quien eres, por tu historia y por todas sus partes.
No busco solo que te sientas menos mal. Busco que construyas una relación diferente contigo y con tu historia — una desde la que puedas vivir de manera más libre y con más claridad.
Notarás que la terapia funciona cuando tu motivo de consulta evoluciona y comienzas a ver de manera distinta tu situación, tu comportamiento, a ti mismo/a y a los demás. Desde ahí empiezan a emerger acciones y sensaciones que antes parecían no ser posibles.
Lo que dicen quienes han trabajado conmigo
La terapia con Fran fue un espacio profundamente humano y cálido. Fue la primera vez en toda mi vida que no solo me sentí respetado por lo que he vivido y aprendido, sino también por las decisiones que he tomado en cada momento, sin presión ni prisa, sino con tiempo, amabilidad y un genuino entendimiento. Fue como reconstruir un rompecabezas que había sido fragmentado: poco a poco pude encontrar sentido, conectando con mi esencia, reconocerme y reconocer mis necesidades. Aprendí una manera distinta de vivir y de estar conmigo mismo.
He conocido a muchos psicoterapeutas (por mi trabajo, por los círculos que habito), pero Fran es distinto, él no solo ofrece herramientas para resistir un exterior que a veces exige demasiado; también construye un refugio. Un lugar cálido, digno, respetuoso, donde unx puede sentirse segurx… y, casi sin darse cuenta, empezar a mirarse con compasión y amor. Desde ahí, la vida comienza a verse distinta. Hoy, después de varias sesiones, todavía con el corazón en la mano y el alma un poco triste, puedo decir algo que antes me parecía imposible: que sí vale la pena, que sí se puede disfrutar y sobretodo… que sí "quiero vivir". Gracias, Fran. Gracias por ayudarme a amar la vida y todo lo que trae consigo. Pero, sobre todo, gracias por enseñarme (con paciencia, cuidado y respeto) a amarme a mí misma.